Bienvenidos a ACEAPP+

Administración: Teléfono: +54 9 2213 16-8085 Mail: administracion@aceapp.ar

IA y Medicina: el libro que te invitamos a descubrir

El sábado pasado fuimos con mi esposa a un shopping de la zona de Martínez. La idea era que ella pudiera elegir tranquila algo de ropa, pero nos pasa algo que probablemente le suene familiar a muchas parejas: cuando uno está en modo búsqueda, el otro —aunque no diga ni una palabra— altera el clima.

Y casi siempre, el que altera el clima soy yo.

En nuestro caso, ella siente que, aunque no lo diga, proyecto cierta impaciencia. Y, seamos honestos, algo de razón tiene. Por más que me esfuerce por mantener una actitud zen, hay algo en mi energía —el modo en que me paro, cómo reviso el celular o simplemente cómo respiro— que no ayuda. Así que, para evitar compras apuradas, arrepentimientos y ese clásico “me lo llevé porque no quería hacerte esperar”, decidimos que lo mejor era darnos espacio. Me fui a caminar por el shopping y terminé, como suele pasarme, en una librería. Entre las mesas de novedades me topé con un título que me dejó boquiabierto: La Revolución de la Inteligencia Artificial en la Medicina. No lo estaba buscando, el libro me encontró a mí.

No sé si fue el título, el subtítulo (GPT-4 y más allá) o esa combinación de ciencia, medicina y futuro que siempre me atrapa, pero lo tomé, lo hojeé… y me lo llevé. La Revolución de la Inteligencia Artificial en la Medicina, escrito por Peter Lee, Carey Goldberg e Isaac Kohane, es un libro que parece salido de una conversación que todavía no nos estamos animando del todo a tener: ¿hasta dónde vamos a dejar que la inteligencia artificial intervenga en lo más humano que tenemos, que es el cuidado de nuestra salud?

Lo empecé a leer esa misma tarde. Es directo, claro, y tiene algo que me gustó mucho: no subestima al lector, pero tampoco se encierra en tecnicismos. Habla de cómo herramientas como los modelos de lenguaje ya están cambiando la práctica médica, desde el diagnóstico hasta la relación médico-paciente. No como proyecciones de ciencia ficción, sino como posibilidades concretas y actuales. Plantea situaciones hipotéticas que podrían estar ocurriendo hoy mismo, con las capacidades que tienen GPT-4 y sus competidores: médicos que consultan a un modelo para interpretar estudios complejos, sistemas que redactan historias clínicas completas a partir de la voz del paciente, algoritmos que detectan patrones invisibles al ojo humano en apenas segundos.

Pero más allá de lo técnico, el libro plantea algo mucho más profundo: ¿qué lugar queremos que ocupe lo humano en un entorno que se vuelve cada vez más automatizado? ¿Qué cosas no deberíamos delegar jamás? ¿Cómo hacemos para que la tecnología no reemplace el criterio, la empatía o el tiempo de escucha, sino que los potencie?

Me formé para comunicar y eso es lo que disfruto, me gusta sentarme a escribir, a transmitir ideas y elaborar estrategias para lograrlo de la mejor manera posible; es lo que elijo hacer. Para eso sí uso mi cabeza, mi experiencia y (cuando tengo suerte) algo de intuición. Pero para las tareas mecánicas, repetitivas o directamente fastidiosas —las que uno posterga hasta que ya no hay más remedio— empecé a apoyarme en GPT-4. Probablemente vos también. O conocés a alguien que lo hace. Porque esta tecnología ya está mucho más presente de lo que creemos. Ya no es una promesa futurista ni un experimento de laboratorio: es una herramienta cotidiana, como Google o el Excel. Recomiendo este libro a cualquiera que, desde su profesión, esté vinculado al sistema de salud: médicos, enfermeros, administrativos, comunicadores o técnicos. No es necesario saber de algoritmos ni entender de programación. Basta con tener una inquietud genuina por entender hacia dónde vamos… y cómo queremos llegar.

Plot Twist 1: Cuando terminé el primer capítulo, aún haciendo tiempo en los sillones de la librería, cerré el libro con ese entusiasmo que da la lectura que sacude estanterías. Al salir del local, con la bolsita en la mano, me encontré con mi esposa que en lugar de estar probándose algo o con sus propias bolsas en mano, estaba ahí en la puerta, sin ninguna compra, mirándome con una sonrisa tranquila.

—Estabas muy metido en lo tuyo, así que preferí esperarte yo a vos —me dijo.

A veces el espacio también se construye así: dándole tiempo al otro para pensar.

El límite entre la inteligencia artificial y la salud lo marcará el error. Pero no el error humano del conocimiento, sino el error humano en saber cuándo conviene aplicarla y cuándo no. Y eso involucra tanto a médicos como a pacientes, o mejor dicho, a sujetos de salud.
Elegir el momento de uso, interpretar los resultados dentro del contexto de vida de cada paciente —su entorno, los recursos disponibles— y entender que la comunicación de una máquina nunca va a ser totalmente asertiva son factores que van a terminar poniendo a la IA en su verdadero lugar. El tiempo pone en equilibrio ventajas y desventajas. Y nosotros, como profesionales de la salud o como usuarios, tenemos la responsabilidad de mantenernos actualizados para aprovechar esas virtudes, pero con lógica, empatía, serenidad y sentido común.

Plot Twist 2: este texto que acabás de leer no lo escribí yo. Lo escribió GPT-4, con un poquito de mi ayuda. Porque si una inteligencia artificial puede ayudarte a pensar, no necesariamente tiene que pensar por vos. A veces, alcanza con que piense con vos.