por la Dra. Silvina Fontana
La diabetes no siempre avisa. A veces se instala en silencio, se disfraza de rutina y se vuelve parte del paisaje hasta que sus consecuencias ya son irreversibles. En el fondo, el problema, además de biológico, es cultural. En un país donde los controles preventivos siguen siendo la excepción y no la regla, mirar a tiempo puede ser la diferencia entre una vida plena y otra limitada por las complicaciones.
Un problema creciente y poco visible
La diabetes mellitus tipo 2 se ha convertido en una de las epidemias más desafiantes para la salud pública. En Argentina, su prevalencia alcanzó el 9,8% en 2018, y todo indica que esa cifra continúa en aumento. Más grave aún: una de cada dos personas con diabetes desconoce su condición, y el 30% de quienes sí la conocen no realizan tratamiento alguno. Incluso entre quienes se tratan, dos de cada tres no logran un control metabólico adecuado. Las consecuencias son alarmantes. La diabetes mal controlada:
- Es responsable del 48% de las amputaciones no traumáticas.
- Constituye la principal causa de ceguera adquirida en adultos.
- Representa el 13% de los pacientes en diálisis.
- Contribuye a cerca del 15% de los infartos de miocardio.
Cada año, la diabetes está presente en alrededor del 5% de todas las defunciones del país. Los pacientes diabéticos ocupan el 8% de las camas hospitalarias, con internaciones más largas y costosas. El impacto económico es también notable: un paciente con diabetes y complicaciones duplica el gasto de hospitalización respecto de una persona sin la enfermedad.
El desafío del sistema: detectar antes, tratar mejor
El verdadero desafío no está solo en tratar la diabetes, sino en prevenirla y detectarla precozmente. Cada diagnóstico tardío es una oportunidad perdida: una persona que podría haber cambiado su destino con educación, controles y acompañamiento. Por eso desde ACEAPP impulsamos el Programa de Prevención y Detección Precoz de la Diabetes, integrado al plan de Adulto Sano. Este programa parte de una convicción clara: la prevención no es una acción aislada, es un proceso continuo de organización, educación y seguimiento.
El enfoque ACEAPP: prevención, control y acompañamiento
El programa incorpora a todos los afiliados con diagnóstico de diabetes y promueve un seguimiento integral y multidisciplinario. Participan diabetólogos, clínicos, nutricionistas, enfermeros educadores y especialistas como cardiólogos, oftalmólogos y nefrólogos, según cada caso. Se prioriza la educación diabetológica —alimentación saludable, autocontrol glucémico, cuidado de pies, adherencia a la medicación—, tanto para pacientes como para sus familias. Este componente educativo busca un cambio de hábitos sostenido, no momentáneo.
Además, se implementa un tamizaje poblacional anual para la detección precoz en personas mayores de 45 años o con factores de riesgo. El objetivo: reducir el sub diagnóstico, que hoy alcanza al 50% de los casos.
El programa también incluye un plan de cuidados personalizado para cada paciente, con metas concretas (como mantener la hemoglobina glicosilada —HbA1c— por debajo del 7%). Los casos de mal control entran a seguimiento intensivo, incluso con telemonitoreo, mientras que los pacientes estables sostienen controles trimestrales regulares.
Educación, tecnología y calidad asistencial
El enfoque de ACEAPP combina tecnología y educación continua. Se utilizan recordatorios automáticos para estudios clave (HbA1c, perfil lipídico, fondo de ojo, función renal), y se promueven talleres de educación diabetológica para pacientes y equipos de salud.
También se trabaja en la coordinación con los programas de riesgo cardiovascular y obesidad, entendiendo que el paciente diabético suele compartir factores de riesgo con estas patologías. Este abordaje integral evita duplicar esfuerzos y optimiza la atención.
Un impacto que trasciende lo sanitario
El control intensivo de la diabetes mejora la salud al tiempo que es una de las intervenciones más costo-efectivas del sistema sanitario. Un diabético bien controlado tiene un costo anual manejable; uno mal controlado, con complicaciones, puede multiplicar ese costo por diez. En Argentina, se estima que prevenir apenas 10 ingresos a diálisis en cinco años podría ahorrar entre 50 y 100 millones de pesos.
Cada evento cardiovascular evitado —como un infarto o un ACV— ahorra más de 300 mil pesos en tratamientos e internaciones.
En términos humanos, el impacto es aún más profundo: prevenir una amputación o una ceguera devuelve autonomía y dignidad.
Mirar a tiempo
ACEAPP demuestra que invertir en prevención es gastar mejor, no gastar más. Organizar, educar y acompañar son las tres palabras que sostienen el programa. Porque prevenir es cuidar, y cuidar —en el fondo— es gestionar con inteligencia y empatía.
La diabetes no debería seguir avanzando en silencio. La urgencia está ahí, todos los días, esperando que la miremos a tiempo.