Por la Dra. Silvina Fontana, presidenta de ACEAPP
Cada octubre, el cáncer de mama ocupa un lugar central en la conversación pública. Las campañas de concientización nos recuerdan la importancia de los controles, la consulta médica y la detección temprana. Son mensajes necesarios, que debemos seguir promoviendo. Pero al finalizar este mes, queremos proponer una reflexión que vaya un poco más allá de la responsabilidad individual de cuidar nuestra salud. Debemos preguntarnos qué compromiso podemos asumir quienes formamos parte del sistema sanitario para que la prevención no dependa únicamente de la iniciativa de cada persona.
La respuesta nos invita a pensar en la manera en que organizamos la atención, administramos y coordinamos nuestros servicios y definimos nuestras prioridades.
Garantizar que todas las personas accedan a la detección temprana, sin diferencias según dónde vivan o cómo se atiendan, es una cuestión de equidad y un principio central de la salud pública.
El diagnóstico precoz de enfermedades como el cáncer de mama permite, en muchos casos, iniciar tratamientos en etapas en las que las posibilidades de éxito son mayores y las intervenciones pueden resultar menos complejas. Por el contrario, detecciones tardías pueden implicar tratamientos más prolongados, mayores necesidades de atención y consecuencias más profundas para las personas, sus familias y el propio sistema.
Esto nos lleva a una conclusión que consideramos fundamental: la detección temprana y la atención oportuna mejoran las posibilidades de tratamiento y la calidad de vida de las personas, y por eso deben ser una prioridad sanitaria.
Se trata de comprender que la calidad de atención y la sustentabilidad de los sistemas no deberían ser objetivos contrapuestos. Por el contrario, necesitan fortalecerse mutuamente.
Durante Octubre Rosa hablamos mucho sobre la importancia de realizar los controles correspondientes. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar qué sucede entre la decisión de consultar y la posibilidad concreta de acceder a una atención oportuna. Conseguir un turno, realizar un estudio, recibir un resultado, acceder a una consulta especializada y garantizar la continuidad del cuidado son instancias que requieren coordinación. Cada uno de esos pasos puede convertirse en una barrera si no está bien organizado, y revisar esos circuitos en nuestra propia red es el primer lugar donde podemos actuar.
Promover la detección temprana también exige revisar cómo funciona la atención en la práctica y qué podemos hacer para facilitar el recorrido de cada paciente. Supone construir circuitos asistenciales accesibles, fortalecer la articulación entre profesionales e instituciones y trabajar para que las personas encuentren respuestas cuando las necesitan.
Detectar a tiempo es una tarea compartida. Cada persona tiene su parte y quienes integramos el sistema de salud asumimos el compromiso de acompañarla, facilitando el acceso a la prevención, al diagnóstico oportuno y a la atención necesaria. Nuestro desafío es contribuir a que ese camino sea cada vez más sencillo, accesible y humano.
La cercanía con las comunidades, la capacidad de acompañamiento y la participación en las distintas instancias de la atención representan oportunidades concretas para fortalecer una cultura sanitaria orientada a la identificación temprana de la enfermedad y la continuidad del cuidado. Este enfoque también nos compromete institucionalmente a seguir trabajando en iniciativas que faciliten el acceso, promuevan la articulación entre los actores del sistema y contribuyan a mejorar los recorridos asistenciales.
La eficiencia se expresa en la capacidad de evitar obstáculos, coordinar respuestas y acompañar adecuadamente a las personas.
Octubre Rosa llega a su fin, pero las preguntas que nos plantea y las acciones que nos comprometemos a llevar adelante deben permanecer presentes durante todo el año. ¿Cómo podemos facilitar el acceso a los controles? ¿Qué barreras podemos reducir? ¿Cómo fortalecemos la coordinación entre los distintos niveles de atención?
Creemos profundamente que necesitamos avanzar hacia sistemas de salud capaces de responder a la enfermedad y de generar mejores condiciones para detectarla tempranamente y actuar de manera oportuna. Desde ACEAPP ya estamos trabajando en esa dirección a través de nuestro Programa de Detección del Cáncer de Mama y Cuello Uterino.
Cuidar la salud de las personas y cuidar los recursos que hacen posible esa atención forman parte de un mismo compromiso.
El desafío es llegar a tiempo. Para eso, tenemos que construir entre todos un sistema de salud que haga posible llegar a tiempo.